¿SHABAT LUNAR?: Una Refutación


“Más de lo que los judíos cuidan el Shabat, el Shabat los cuida a ellos” – dijo, alguna vez, un gran escritor. Está tan presente en el pueblo hebreo que no importa cuantas sociedades han tratado de anularlo… no han podido. Algunos pueblos, simplemente lo movieron de día: Los cristianos al domingo y los musulmanes al viernes. Sin embargo, el Shabat es una marca de distinción del individuo (integrante del pueblo hebreo), de la nación de Israel, y por supuesto de la semana.

Todos los fines de semana dan lugar al Shabat. De hecho, los días no tienen nombres, sólo números, y todos éstos anticipan la llegada del séptimo día, la llegada del Shabat. Los días de domingo a viernes son vistos psicológicamente, como pasos dirigidos hacia el Shabat, el “lugar en el tiempo”. Las mejores galas y las mejores viandas son reservadas para celebrar el Shabat. No solo nuestro vestir y nuestra comida es especial ese día, sólo invitados especiales acompañan a la familia en Shabat y las conversaciones significativas son reservadas para el Shabat.

El viernes, por su proximidad al shabat, realmente pierde su identidad; es simplemente érev Shabat, el límite antes de shabat. Siguiendo la analogía de los días de la semana como escalones hacia el Shabat, al final de Shabat, el pueblo hebreo experimenta un descenso en su espiritualidad a causa de la salida del Shabat, pues la vida en su nivel más bajo debe empezar en el primer día de la semana. El Shabat es nuestra conexión fundamental, centro de nuestra relación con el Creador. Motivo de identidad que nunca ha sido invalidado y que es una herencia eterna de la que no deberíamos dudar.

Por ello es fundamental, antes que nada llamar la atención en que, tanto el Shabat como la semana de siete días, tienen su base en la Creación de  nuestro Padre. Creación que tuvo lugar en siete días, y digo siete porque yo considero que el reposo del séptimo día es también parte (final) de la Creación (cuando Dios santificó ese Día y vió que Su Creación era buena y dió por bien lograda Su Obra). Esto es fundamental a la hora de abordar la cuestión de un Shabat semanal frente a un Shabat basado en el ciclo lunar.

Antecedentes para una mejor comprensión del Calendario.

Kebihat Haluaj (La Fijación del Calendario): A causa de la dominación romana (que suprime los tribunales rabínicos) y el exilio de los yehudim causado por los romanos, no se pudo seguir con el Kidush Hajodesh “Al pi Re’iyá” o sea con testimonio presenciales. Entonces el Rab talmudista Hilel Hashení, (el segundo) descendiente de Hilel “Hazakén”, se vio obligado en el año 4128 de la cuenta Hebrea (368 de la era común) a fijar un calendario permanente para el futuro. Dicho calendario fue establecido con las prevenciones pertinentes de acuerdo a todas las consideraciones explicadas para fijar Rosh Hashaná y la secuencia de años Mehubarot que se explicará a continuación. Entre los meses de Nisán y Tishré inclusive no se produce ninguna variante, por lo tanto, la cantidad de días que median entre las festividades de Purim y de Simjat Torá es siempre la misma. Conociendo el día de la semana en que cae cualquiera de las festividades, que hay entre las festividades citadas, se conoce el día de la semana en que caen las festividades. Con estos antecedentes se reconoce perfectamente la disposición de las fechas, festividades, lecturas semanales de la Torá, etc. Los almanaques citados se alternan en forma correspondiente, bajo control de los grandes “jajamim Medakdekim” (sabios “puntillosos”) de cada generación.

Ahora, cronologicamente, podemos fijar la atención en las siguientes cuestiones:

1º – ¿Porqué no aparece ninguna referencia ni en la Mishná ni en el Talmud de un Shabat basado en un conteo de días a partir de Rosh Jódesh, es decir a un Shabat basado en el ciclo lunar? y, sin embargo, si sabemos que de la tradición antigua de la proclamación de la luna nueva, el sábado antes de Rosh Jodesh se anunciaba el comienzo del nuevo mes durante el servicio en la sinagoga. Los judíos celebraban la venida del nuevo mes con rezos anexos al servicio normal. Además, Rosh Jodesh fue y es un día parcialmente festivo para las mujeres, y a ellas les fueron brindados estos días por el mérito de su rectitud (la de las mujeres de la generación del desierto) al no querer entregarles a los hombres sus joyas para la realización del becerro de oro.

2º – Ezra HaSofer, Hilel HaZaken, Shamay, Rabi Iehuda Hanasí, Rabi Jihia, Rabi Oshaia, Rav Aba Arija, Shmuel ben Hacohen, Rabi Iojanan ben Nafja, Ravina Hakadmon o Rav Ashe (entre otros), todos ellos Sabios Maestros del Pueblo de Israel, que vivieron antes y después de Hilel II entre Israel Y Babilonia; que participaron todos ellos en las redacciones de la Mishná y de los Talmudim de Israel y Babilonia. ¿Porqué ninguno de ellos reflejó en sus obras un Shabat de ciclo lunar? En época de la Mishná, aunque los sabios sabían el cálculo del nacimiento y “el fundamento del ibur” (ibur  significa “embarazo” y es utilizado porque el año de trece meses es como si estuviera “embarazado”) no solían establecer, de todos modos, el principio del mes según el cálculo, sino que santificaban el mes según el avistamiento de la luna. (Para más información consultar: Introducción al tratado de Rosh Hashaná por el Rab Pinjas Kehati).

3º – Sin embargo, existen documentos como el Megillath Ta’anith o la propia Mishná que nos informan de que samaritanos, saduceos y judios tenían, en un principio, el mismo calendario de festividades. Hoy en día sabemos que los samaritanos tenían el mismo sistema de calendario y Sabaths (durante el periodo del Segundo Templo) y que ellos aún lo siguen usando, exactamente igual, en la actualidad (Comentarios de Ibrahim ibn Ya’kub en la Biblia Samaritana). La progresión desde el original y puro calendario bíblico al calendario rabínico introducido desde Babilonia, primeramente bajo el Rabino Hillel II en 358 E.C. era bastante larga y exhausta como las tradiciones tuvieron que ser aceptadas para justificar los cambios graduales. La Mishná que se recopiló alrededor del 200 EC y el Talmud que se escribió después como comentario, denota con más o menos claridad este proceso por los comentarios y las autoridades citadas anteriormente. El Mishná comenta muchas nuevas prácticas incorporadas bajo el Calendario judío moderno, que es diseñado para evitar ciertas coincidencias de días (ver más abajo). Este calendario realmente no se perfeccionó incluso bajo Hillel II en el 358 E.C. y siguió sufriendo modificaciones hasta el siglo XI. Así sabemos que la Mishná muestra que los días Santos cayeron antes y después del Sábado en repetidas ocasiones, lo cual significa que las tradiciones y el sistema que los fariseos habían inventado para proteger las tradiciones, no existían originalmente antes de la recopilación de la Mishná (ver Soncino Talmud: Shabbat 114b; Menachoth 100b; y Mishnah Besah 2:1; Shabbat 15:3; Sukkah 5:7; Arakhin 2:2; Hagigah 2:4). Los Sábados consecutivos eran comunes. El texto en Hagigah 2:4 muestra el conflicto desarrollándose en aquel entonces (200 E.C.) entre los defensores pro y anti Pentecostés en el domingo. También la Mishná declara que hay cuatro nuevos años y que el Primer día de Nisan es el nuevo año para los reyes y las fiestas; también podemos ver de los cálculos en la Mishná que las fechas con respecto a Esdras y Nehemías eran según el 1 de Nisan y no el 1 de Tishri. Tishri fue usado en aquel entonces para el cálculo de los años, para los Años Sabáticos y para los Jubileos (Rosh Hashanah 1.1 E). Se puede observar que la noción de Tishri vino desde Babilonia, se grabó primero en la Mishná como propuesta de R. Eliazar y R. Simeón (Ibíd. 1.1 D). No se observó como Año Nuevo en el periodo del Templo. La Mishná también hace un esfuerzo para separar el principio del diezmo del ganado a 1 Elul (Ibíd. 1.1 C). La Casa de Shammai sostuvo que el año nuevo para los árboles fue el 1 de Shebat, mientras que la Casa de Hillel sostuvo que fuese el decimoquinto día de ese mes. Sabemos que todas estas variaciones fueron impuestas por el Judaísmo rabínico del periodo post Templo. Sólo en el tercer siglo nosotros vemos Tishri establecido por los rabinos. La Enciclopedia Judaica admite este hecho en su artículo Fixing Rosh HaShanah (Determinando Rosh HaShanah – Día del Año Nuevo): El año empieza en 1 de Tishri que raramente es el día de la molad, como hay cuatro obstáculos o consideraciones, llamadas dehiyyah, arreglando el primer día del mes (Rosh Jódesh). Cada dehiyyot puede causar un aplazamiento de dos días: (1) principalmente para prevenir el Día de Expiación (Tishri 10) de caer en viernes o domingo, y Hoshana Rabba (el séptimo día de Sukkot; Tishri 21) de caer en el Sábado, pero en parte también sirviendo un propósito astronómico… (2) completamente por una razón astronómica, si la molad es a mediodía o más tarde Rosh HaShanah es diferido por un día (Ibíd., pág. 44). También se observan diferencias en el calendario en relación a la Fiesta de las Trompetas. Pero en ningún caso, se encuentra evidencia del seguimiento de un Sabath basado en Rosh Jódesh y el ciclo lunar.

4º – Podemos también encontrar una divergencia importante en que el Judaísmo ha decidido que el Año Nuevo comience el 1º de Tishri (que es el séptimo mes del año). Ese era tradicionalmente el principio del año civil y el Judaísmo rabínico asimiló esa idea de los babilonios. Ellos determinan todo el calendario a partir de lo que llaman el Molad de Tishri, que es establecido por cálculo y no se basa en la verdadera Luna Nueva, ya sea por conjunción u observación. Éste es un sistema creado por los hombres, derivado de las determinaciones rabínicas adoptadas de los babilonios en el 344 EC y aprobadas por el Rabino Hillel II en el 358 E.C. El sistema final no se fijó sino hasta el siglo once y no tiene base bíblica alguna. Dios dio instrucciones claras a Moisés (Exodo 12:1-2) de que Abib o Nisan debían ser el principio de los meses para Israel. Sin embargo, el calendario judío empieza en Tishri y termina en Elul. Nisan cae en medio de la secuencia anual de la descripción de su calendario aún en nuestro tiempo (The Jewish Calendar (El Calendario Judío), Nicholas de Lange, Atlas del Mundo Judío, Time Life, 1996, p. 88-89). Sin embargo, sabemos que Dios dijo que el calendario no debía de llevarse de esa manera con Israel. Abib o Nisan debían ser el principio de los meses para ellos. Pero aún con ésto, también sabemos que el Shabat semanal no ha sido alterado en ningún momento y que continuamos guardando el Shabat original ordenado por Dios.

También observamos examinando la Biblia, la historia antigua y la arqueología, que el antiguo Israel realmente obedeció las instrucciones de Dios y guardó el 1º de Nisan como el Año Nuevo y como una fiesta solemne. Al Judaísmo le costó mucho tratar de cubrir este hecho y hasta alteró la interpretación de los textos bíblicos y las traducciones para conseguir este cambio; que gracias a los Rollos del Mar Muerto, a la LXX y a los estudios modernos ha sido posible aclarar este asunto en el siglo XX. Sin embargo, hasta un estudioso rabínico como el Rabino Kohn, Rabino Principal de Budapest, en sus escritos de 1894, declara categóricamente que el Año Nuevo de Rosh haShanah basado en Tishri es una innovación del período post-Templo de finales del tercer siglo. También la Biblia nos da claras instrucciones de que nosotros debemos guardar, al igual que Israel guardó, la Fiesta de Nisan como un día de fiesta solemne (Salmo 81:1-7). El principal argumento del Salmo es que relaciona este festival al tiempo en que Dios redimió a Israel de Egipto y lo probó en las aguas de Meriba, como vemos en el versículo 7. Esto sucedió en el mes de Abib o Nisan, cuando Israel fue sacado de Egipto y probado en Meriba. Así, la Luna Nueva es la del primer mes (Nisan o Abib) y no la del séptimo mes (Tishri). Este texto muestra que la Luna Nueva es un día de fiesta solemne pero, en ningún caso, se halla evidencia de un Shabat basado en la Luna Nueva.

El festival de la Luna Nueva se encuentra en el Rollo del Templo (11Q19-20). En la columna 14, se ve que los sacrificios para el primer día del mes, que es la Luna Nueva, están puestos en una lista, como lo están las instrucciones especiales para el Año Nuevo del primer día del Primer Mes. Así, los Rollos del Mar Muerto identifican por completo y muy claramente a la Luna Nueva del Primer Mes (Nisan) como el Año Nuevo y como un día de asamblea solemne y de sacrificio. Estas ordenanzas son seguidas por los requisitos para la purificación de siete días de la ordenación anual del sacerdocio. Así, la santificación del sacerdocio se llevaba a cabo como una nueva ordenación anual con siete días de duración, probablemente a partir del día después de la Luna Nueva de Nisan, como principio del sistema y del proceso religioso, llevando hasta la santificación de los simples y los erróneos, en el 7 de Nisan (Ezequiel 45:20). Todo este concepto se ha perdido en el Judaísmo rabínico por su adhesión al sistema babilónico de Tishri como el Año Nuevo, en vez de guardar Nisan como el principio de los meses. Pero vuelvo a repetir no existe evidencia de ningún tipo que relacione al Shabat con Rosh Jódesh y el ciclo lunar.

5º – En el Tanakh se establece que, por ejemplo, Pésaj (la fiesta que evoca el éxodo de los hijos de Israel de Egipto) deberá celebrarse en el “mes de la primavera” (Shemot – Exodo 23.15). Si se siguiera un calendario lunar, al cabo de unos años la diferencia de 11 días y fracción entre el año lunar y el solar, haría que nos encontráramos un buen día con que al cabo de cinco o seis años, por ejemplo, Pésaj estaría alejado 55 0 66 días de la primavera del año solar, es decir que se celebraría en pleno invierno. ¿Es eso lo que propones? Si no fuera esa tu idea ¿me estás diciendo que algunas semanas deberían ser de 7 días mientras que otras deberían ser de 8, 9 o 10 días?. Sabemos que la Toráh ordena que se debe festejar la fiesta de Pesaj en la época de la primavera, pero por cuanto el calendario lunar pierde más de un mes cada tres años solares, entonces, es claro  que, Pesaj se iría desplazando, y cada año caería en una diferente época del año (invalidando el mandato de la Toráh), como ocurre con las fechas del calendario musulmán que solamente es lunar y sus días particulares -como el mes de ayuno llamado ramadán- caen a veces en la primavera, a veces en verano…

6º – Sabemos que, al principio, era el Sanhedrín quien anunciaba el comienzo del nuevo mes (cuando se presentaban ante los Jueces un mínimo de dos testigos fiables que afirmaban haber visto la luna nueva en el cielo). Cuando el pueblo judío ya vivía en la diáspora de Babilonia, el Sanhedrín comunicaba la noticia del nuevo mes mediante hogueras en la cima de una serie de montañas que iban desde Judea hasta Mesopotamia. Este ineficaz sistema fue superado por Hilel II (presidente del del consejo del calendario, en el Sanhedrín, de aquellos días) y su calendario, que armonizaba el ciclo lunar y solar. ¿Se produjo una distorsión en el seguimiento del Sabath anterior y posterior al calendario de Hilel II? Es decir ¿Se perdió la semana (siete días) entre Sabath y Sabath? – Sólo un fanático o un sectario respondería que si a alguna de las anteriores preguntas -

7º -Debo recordar que los defensores del Shabat de ciclo lunar, omiten o falsean la idea de que antes de Hilel II el calendario era, unicamente lunar, y posteriormente a Hilel II el calendario se transformó en un calendario lunisolar. Eso no es cierto. El antiguo calendario hebreo basado en el sistema babilónico (ver apéndice 3) era también lunisolar, como el mismo calendario babilónico. Los antiguos babilonios tenían un calendario lunisolar de 12 meses lunares de 30 días cada uno y añadían meses extras cuando necesitaban mantener el calendario en línea con las estaciones del año, esto era imprescindible para conocer los tiempos de las cosechas (actividad fundamental para la superveniencia de cualquier pueblo). Es necesario agregar, que las fiestas de Israel, fueron establecidas en un día específico del mes, y están también ligadas a las estaciones solares, ya que con respecto a Pesaj fue dicho (Devarim 16: 1): “Guarda el mes de la primavera y harás Pesaj”; la fiesta de “Shavuot” es la fiesta de “las primicias de la siega del trigo”, y necesita recaer en el tiempo de la siega; y la Fiesta de las Cabañas es la fiesta de la recolección y, claramente, debe caer en el tiempo de la recolecta.

8º – A propósito del punto anterior cabe decir que los calendarios que estuvieron en vigor en Mesopotamia fueron, fundamentalmente, lunisolares. Se componían de doce araj (meses) de 28, 29 ó 30 días, que daban lugar a un año de entre 354 a 360 días. Este calendario parece haber sido creado en Sumeria, pero fueron los caldeos quienes lo sistematizaron y lo difundieron. Para hacer coincidir las estaciones con los meses cada cierto tiempo se añadía, en función de las observaciones astronómicas, un mes suplementario (embolismal). Los sumerios llegaron a elaborar un año de 360 días redondeando la duración de las lunaciones, haciendo que cada mes tuviese 30 días, lo que, además, cuadraba con su sistema numérico de base sexagesimal (6 x 60). Actualmente la esfera se divide en 360 partes, herencia de esta forma de cómputo del tiempo, la que aún usamos hoy en día. Los sumerios fueron los primeros en dividir el día en 24 horas: en dos períodos de 12 horas; y es que 12 son los signos del zodiaco y 12 es divisor de 360 y 60 y divisible por 6. Además 12 es divisible por 2, 3, 4 y 6, (y por 8, que da 1,5), por lo que sería un número muy popular en el mundo antiguo para hacer cuentas. Los nombres de los meses tenían que ver bien con las tareas agrícolas, bien con los fenómenos meteorológicos. Varían de ciudad en ciudad, pero lo más importantes serán los caldeos, ya que son los que toman los judíos para su calendario. Se llaman: nisanu, airu, sivanu, duzn, abu, elulu, tashritu, arajshamna, kisilivu, zebitu, sabatu y adaru. Los meses comenzaban con la luna nueva. La tradición babilónica comenzaba el día con la salida del sol y el año con la primavera, pero tras la invasión macedónica arraigó la costumbre de comenzar el día a la puesta del sol y el año con el otoño. El día babilónico constaba de dos períodos de 12 horas (beru), cada beru duraba 30 gesh. Los asirios tenían, como los judíos, un día de descanso: el sábado. En Babilonia el año se dividía en dos estaciones: invierno y verano; aunque en Asiria se dividía en tres y en Anatolia en cuatro. Los caldeos consideraban cuatro ciclos: sosos, de 60 años; neros, de 600 años; saros, de 3600 años; y otro de 432.000, que es la suma de 120 saros. La era Selyúcida o Macedónica comienza con la toma de Babilonia por Seleuco Nicator en el 311 a.C. Esta fecha fue adoptada como comienzo del calendario por la mayoría de los pueblos del Oriente Próximo, aunque con diferencias en la fecha de comienzo del año. Por ejemplo: en Tiro se contaban los años desde el 19 de octubre del 126 a.C., y en Cesarea (Antioquía) desde el 9 de agosto del 48 a.C., año de la victoria de Julio César en Farsalia; o desde el 706 a.C. de Roma.

9º – Cuando Dios creó las diversas luminarias del cielo – el sol, la luna y las estrellas su intención era que estos astros sirvieran para indicar la marcha del tiempo (Bereshit – Génesis 1:14,16). Pero llamo vuestra atención a que el hombre aún no existía cuando las luminarias fueron creadas. Más tarde fue creado el hombre, y desde aquella lejana época hasta el presente, se cumple al pie de la letra ese propósito divino: la medida del tiempo y la división del mismo, es calculada por el hombre a partir de los diversos fenómenos celestes (la salida y puesta del sol; la luna y sus fases, la tierra y sus órbitas, etc.). No hay ninguna indicación explícita en el Texto Sagrado de que el Shabat deba ser calculado en base al ciclo lunar.

10º – En la época bíblica previa a la destrucción del primer Gran Templo, es posible que los antiguos hebreos tuvieran un calendario diferente al actual (menos exacto, sin duda). Los nombres de los meses no eran los que usamos hoy, pero sólo esporádicamente encontramos esparcidas a lo largo del Texto Sagrado algunas referencias al mismo (ver apéndice 2), insuficientes para poder reconstruirlo con exactitud: Además, las edades que algunos libros de la Biblia atribuyen a diversos personajes (por ejemplo, al famoso Metushélaj o Matusalén, que vivió 969 años, según Bereshit – Génesis 5.27) nos llevan a pensar que la unidad “año” con que se midió su edad, fue diferente – mucho más corta – de la que usamos hoy. Aún así, repito no hay ninguna evidencia escritural que corrobore un Shabat basado en el ciclo lunar. Sin embargo si existe evidencia histórica de que algunos pueblos (por ejemplo, los caldeos) seguían una semana lunar, no así el pueblo hebreo.

11º – En el pueblo hebreo, tal como está establecido hasta el presente, la unidad básica del lúaj, el calendario judío, es la semana que culmina con el día Shabat o sábado, y el mes lunar que comienza a contarse a partir de cada novilunio. Ya la misma etimología de los dos vocablos hebreos que usamos para expresar la idea de “mes” nos señala ese vínculo con la luna nueva: jódesh (de jadash, “nuevo”) o iéraj (de iaréaj, “luna”). Ello no implica, de ninguna forma, un Shabat basado en Rosh Jódesh y el ciclo lunar.

12º -A estas alturas, debería ser claro que el Pueblo Judío, armoniza sus vidas no con respecto a uno sino a varios ciclos del tiempo. Existe un ciclo diario, en el que el sol divide el día en día y noche, marcando las horas para la Lectura del Shemá, la plegaria, y otras mitzvot de tiempo específico. Existe un ciclo semanal, mediante el cual se experimenta los Seis Días de la Creación y su culminación en un séptimo día de descanso Divino. Existe también un ciclo lunar de disminución y renacimiento que define, única y exclusivamente, el mes judío, recordemos que en Rosh Jodesh se traían al Gran Templo las korbanot (ofrendas de cereales y animales) especiales. Estos debían ser ofrendados antes de las Ofrendas cotidianas de la tarde. Siguiendo con la exposición anterior, también existe el ciclo anual con su calendario de festividades; el ciclo de lectura anual de la Toráh que confiere a cada día y semana un capítulo de la Sabiduría Divina para orientación e instrucción. A mayores, también existe el ciclo de siete años de shemitá y el ciclo de 50 años de Jubileo (Iovel) o el ciclo de 19 años que compensa el año judío, formado por meses lunares, con las estaciones solares. Es la Toráh la inspiradora de todos estos tiempos y también es la Toráh quien ordena establecer los meses según el ciclo lunar: la noche en que la luna nueva es visible por primera vez es la primera noche del mes. Dado que la luna completa su órbita alrededor de la Tierra en 29,5 días, la luna nueva es visible por vez primera en la noche 30 o 31 después de la luna nueva anterior. Esto es lo que, en consonancia con la Toráh, sabe el Pueblo Judío al que le es totalmente extraño un Shabat basado en el ciclo lunar. Por otra parte, ¿Que ocurre cuando Sabath y Rosh Jódesh coinciden en el mismo día?

13º – La primera vez que hallamos una orden divina  que requiere la observancia de un periodo de siete días es cuando Yahwéh da las instrucciones para celebrar el Pésaj y la semana de Matsót (Inleudos). Y aquí es donde está la evidencia más importante contra el sistema de la semana lunar. Según la teoría de la semana lunar, el primer día del mes sería el primer día de la semana lunar, el día 7 del mes sería el primer shabat, el día 14 del mes sería el segundo shabat, el día 21 del mes sería el tercer shabat, y el día 28 del mes sería el cuarto shabat. Sin embargo, la Torah establece que el día 15 de Abib es un shabat anual y el día 14 de ese mes es un día de preparación para la festividad del 15. Nada se dice sobre que el día 14 sea un shabat; más bien esto sería contradictorio a las instrucciones sobre Pésaj. Los días 15 y 21 de Abib son los días de descanso (shabatot) del mes de Abib. Nada se dice sobre que el 14 sea un día de shabat. Y el día 21 se menciona como shabat solamente en el mes de Abib, en ningún otro mes.

14º – Si la teoría de que el Shabat debe caer en cada séptimo día del ciclo lunar desde Rosh Jódesh (Día de Luna Nueva) estuviera avalada por la Micrá [la Biblia]. ¿Como se puede conjugar con el hecho de que el Shabat fue santificado por YHWH (vea Gen. 2:2-3) antes de que surgiera el concepto de Rosh Jódesh?. Además, si el Shabat fuera cada séptimo día del ciclo lunar y no en el séptimo día de la semana entonces ciertamente el Sol y la Luna habrían sido creados en el primer día de los siete días de la creación en lugar de en el cuarto día. ¿No es esto suficiente evidencia para desechar un Shabat basado en el ciclo lunar?

15º – Sabemos por la Toráh que el Shabat ha sido observado como un día particular (y santo) de la semana a través de la historia de Israel. Por cuarenta años, mientras los hijos de Israel vagaban en el desierto, cada día (y recalco lo de cada día) caía el maná del cielo pero en el sexto día caía una doble porción en preparación para el Shabat, ya que no iba a caer ningún maná en el Shabat. Así, se nos mostraba cada semana en que día de la semana caía el Shabat, “Y Moshé dijo, cómanlo hoy, porque hoy es un Shabat para YHWH, hoy ustedes no encontrarán nada en el campo. Seis días recogerán, y en el séptimo día, Shabat, no habrá nada en él” (Ex. 16:25-26). Esta es una demostración evidente de que el Shabat se celebraba en base a un modelo semanal y no lunar. Resumiendo, después del día 15 del segundo mes de su salida de Egipto, [Yahwéh] comenzó a proveer el maná, y dio por primera vez instrucciones respecto a que se observara regularmente el sábado cada siete días (Exo. 16:1, 4, 5, 22-30). Tal observancia del sábado resultó en una división semanal de días consecutiva, sin relación alguna con los meses lunares. A este respecto, [Elohim] formuló más tarde un decreto incluido en el pacto de la Ley dado a la nación de Israel mediante Moisés (Exodo 20:8-11). ¿Que otra explicación se puede dar, a la vista de esto, para la creencia de un Shabat basado en el ciclo lunar?

16º – El especial énfasis que se pone en el requerimiento de Levítico 23:15 de que las semanas de Pentecostés deben ser semanas “completas” (“temimót”) es indicativo de que las semanas deben contarse de tal modo que invalida la presunción de la semana basada en el ciclo lunar. Este es el caso si el primer día de la primera semana del mes se hace coincidir con la luna nueva. Al final de cuatro semanas un período de uno o dos días se produciría antes de que se pudiera comenzar la nueva semana. El mismo Tanakh desmiente la teoría del Shabat lunar, pues si observamos la instrucción para contar los días de Shavuot vemos que, según las dos formas de contar (caraíta y tradicional rabínica) los días eran 50 (CINCUENTA). Por ello el nombre Pentecostés. Veamos los dos casos: 1. Los caraítas cuenta siete sábados + 1 día, en total 50 días. Esto da Shabatot (sabados) separados por siete (7) días. 2. Los tradicionales cuentan siete semanas de 7 días + 1 día = 50 días. La Toráh menciona que el espacio de tiempo es de shiv’a shabatot [siete shabatot] (de donde se genera la controversia anterior). Pero menciona 7 shabat’s y no importa si la traducción es semana o sábado, es evidente que están separados por espacios de 7 días.

17º – Otro argumento fundamental (que parece ser olvidado por los defensores de un Shabat basado en el ciclo lunar) es que el cuarto mandamiento relaciona el Shabat con la semana de la creación, y no con la luna. No existe ninguna base histórica para decir que el pueblo hebreo observaba un shabat lunar en tiempos antiguos. Todo señala hacia una tradición milenaria de observancia sabática conforme a una semana basada en la semana orignal de la creación. En el cuarto mandamiento del Decálogo, ¿cuál es la base que se cita para mandar la observancia del Shabat? ¿Se basa en un cálculo del ciclo lunar? Cualquiera alejado del sectarismo y del prejuício sabe que se basa únicamente en esta afirmación: “Pues en seis días hizo Yahwéh el cielo y la tierra, el mar y todo cuanto contienen, y el séptimo descansó; por eso bendijo Yahwéh el día del sábado y lo hizo sagrado”. Es pues claro por este pasaje que lo racional, la base, el fundamento que presenta Yahwéh para la orden de observar el Shabat es el modelo de la semana original de la creación. Nada que ver con un Shabat basado en el ciclo lunar. Esto no es óbice para saber que hay en la Toráh otros shabatot anuales que pueden caer en cualquier día de la semana, sin referencia alguna a la semana regular de siete días. Pero esos son shabatot anuales, y es otro tema diferente.

18º – Es imprescindible hacer hincapie en que en Bereshit se menciona acerca del Shabat este versículo: “Al séptimo día Dios completó Su obra que había hecho, y cesó el séptimo día de toda Su obra que había hecho. Dios bendijo al séptimo día y lo santificó, porque en él cesó toda Su obra que Dios creó para hacer” (Génesis 2: 2-3). Ahora bien, ¿a partir de qué parámetro se contabiliza en la Biblia el día séptimo? ¿No es cierto que se lo contabiliza a partir del día uno, el primero de la creación? Y si suponemos que ese día comienza junto con el ciclo lunar ¿no es eso imposible?, pues la luna fue creada el cuarto día de la creación: “Dijo Dios: Que haya luminarias en el firmamento de los Cielos para que separen el día de la noche; y sean por señales y para las futuras fiestas, y para los días y los años, y sean por luminarias en el firmamento de los Cielos para que iluminen sobre la tierra. Y así fue. Y Dios hizo las dos grandes luminarias, la luminaria mayor para que domine el día, y la luminaria menor para que domine la noche, y las estrellas. Y Dios las colocó en el firmamento de los Cielos para que den luz sobre la tierra, para que dominen de día y de noche, y para que separen la luz de la oscuridad. Y Dios vio que era bueno. Y fue de tarde, y fue de mañana, cuarto día” (Génesis 1: 14-19). Por tanto, es imposible decir que el Shabat se debe celebrar de acuerdo al calendario lunar. Debe celebrarse, tal como lo indica el versículo, el día séptimo contabilizado a partir del primer día de la creación, antes de que fuera establecido el calendario lunar en el universo. Es decir, el Shabat comienza al anochecer del viernes -día sexto-, y se prolonga hasta la salida de las estrellas del Sábado -final del día séptimo-. Cualquier otra interpretación es torcer la sana exégesis del Texto Sagrado, aparte de una muestra de prejuicio y sectarismo.

19º – No hay registros ni ningún tipo de evidencia que demuestre que el ciclo de siete días que conforma la semana y que conduce al Shabat se haya roto alguna vez. Los importantes cambios y reformas del calendario nunca interrumpieron ese ciclo. Es bastante probable que el ciclo provenga por lo menos desde los días de Moisés (en 1400 a.C. aproximadamente) o incluso sea más antiguo.

Apéndices:

(1) En la época antigua bíblica, a los meses habitualmente se les nombraba tan solo con números.

Mes 1º – Shemot (Exodo) 12:2 “Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año.”

Mes 2º – Shemot 16:1 “Partió luego de Elim toda la congregación de los hijos de Israel, y vino al desierto de Sin, que está entre Elim y Sinaí, a los quince días del segundo mes después que salieron de la tierra de Egipto.”

Mes 3º – Shemot 19:1 “En el mes tercero de la salida de los hijos de Israel de la tierra de Egipto, en el mismo día llegaron al desierto de Sinaí”

Mes 4º – Melajim II (2 Reyes) 25:3 “A los nueve días del cuarto mes prevaleció el hambre en la ciudad, hasta que no hubo pan para el pueblo de la tierra.”

Mes 5º – Yirmiyaju (Jeremias) 15:1 “Aconteció en el mismo año, en el principio del reinado de Sedequías rey de Judá, en el año cuarto, en el quinto mes, que Hananías hijo de Azur, profeta que era de Gabaón, me habló en la casa de Hashem delante de los sacerdotes y de todo el pueblo …”

Mes 6º – Divrei Hayamim I (1 Cronicas) 27:9 “El sexto para el sexto mes era Ira hijo de Iques, de Tecoa; y en su división veinticuatro mil”

Mes 7º – Bereshit (Génesis) 8:4 “Y reposó el arca en el mes séptimo, a los diecisiete días del mes, sobre los montes de Ararat.”

Mes 8º – Melajim I (1 Reyes) 12:32 “Entonces instituyó Jeroboam fiesta solemne en el mes octavo, a los quince días del mes, conforme a la fiesta solemne que se celebraba en Judá; y sacrificó sobre un altar. Así hizo en Bet-el, ofreciendo sacrificios a los becerros que había hecho. Ordenó también en Bet-el sacerdotes para los lugares altos que él había fabricado.”

Mes 9º – Divrei Hayamim I (1 Crónicas) 27:12 “El noveno para el noveno mes era Abiezer anatotita, de los benjamitas; y en su división veinticuatro mil.”

Mes 10º – Bereshit (Génesis) 8:5 “Y las aguas fueron decreciendo hasta el mes décimo; en el décimo, al primero del mes, se descubrieron las cimas de los montes.”

Mes 11º – Debarim (Deuteronómio) 1:3 “Y aconteció que a los cuarenta años, en el mes undécimo, el primero del mes, Moisés habló a los hijos de Israel conforme a todas las cosas que Hashem le había mandado acerca de ellos”

Mes 12º – Ester 3:7 “En el mes primero, que es el mes de Nisán, en el año duodécimo del rey Asuero, fue echada Pur, esto es, la suerte, delante de Amán, suerte para cada día y cada mes del año; y salió el mes duodécimo, que es el mes de Adar.”

(2) Se cree que en la temprana historia de Israel adoptaron el calendario cananita y los nombres de los meses Cananitas, los cuales estaban asociados a la agricultura y al clima.

Solo cuatro de estos nombres son mencionados en el TaNaJ, Abib (ver apéndice 1) que corresponde a los meses de Marzo y Abril y se le asocia con la cosecha de la cebada. El mes de Zif, que correspondía a Abril y Mayo. (Melajim I 6:1 “En el año cuatrocientos ochenta después que los hijos de Israel salieron de Egipto, el cuarto año del principio del reino de Salomón sobre Israel, en el mes de Zif, que es el mes segundo, comenzó él a edificar la casa de Hashem”). El tercer mes cananita mencionado es Etanim, que corresponde al séptimo mes entre Septiembre y Octubre. (Melajim I 8:1 “Y se reunieron con el rey Salomón todos los varones de Israel en el mes de Etanim, que es el mes séptimo, en el día de la fiesta solemne”). Y por último el mes de Bul, que es el octavo mes, entre Octubre y Noviembre. (Melajim I 6:38 “Y en el undécimo año, en el mes de Bul, que es el mes octavo, fue acabada la casa con todas sus dependencias, y con todo lo necesario. La edificó, pues, en siete años”)

Estos cuatro meses, estaban asociados con los eventos agrícolas más importantes del año.

(3) En su historia tardía Israel adoptó los doce meses del calendario Babilónico, como su calendario civil, sin embargo no todos los meses se enlistan en la Biblia, solo siete de ellos.

Nisan – el primer mes (Nehemias 2:1 “Sucedió en el mes de Nisán, en el año veinte del rey Artajerjes, que estando ya el vino delante de él, tomé el vino y lo serví al rey. Y como yo no había estado antes triste en su presencia”)

Sivan – el tercer mes (Ester 8:9 “Entonces fueron llamados los escribanos del rey en el mes tercero, que es Siván, a los veintitrés días de ese mes; y se escribió conforme a todo lo que mandó Mardoqueo, a los judíos, y a los sátrapas, los capitanes y los príncipes de las provincias que había desde la India hasta Etiopía, ciento veintisiete provincias; a cada provincia según su escritura, y a cada pueblo conforme a su lengua, a los judíos también conforme a su escritura y lengua”)

Elul – el sexto mes (Nehemias 6:15 “Fue terminado, pues, el muro, el veinticinco del mes de Elul, en cincuenta y dos días”)

Kislev – el noveno mes (Zacarias 7:1 “Aconteció que en el año cuarto del rey Darío vino palabra de Hashem a Zacarías, a los cuatro días del mes noveno, que es Quisleu”)

Tevet – el décimo mes (Ester 2:16 “Fue, pues, Ester llevada al rey Asuero a su casa real en el mes décimo, que es el mes de Tebet, en el año séptimo de su reinado”)

Shevat – el undécimo mes (Zacarías 1:7 “A los veinticuatro días del mes undécimo, que es el mes de Sebat, en el año segundo de Darío, vino palabra de Hashem al profeta Zacarías hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo…”)

Adar – el duodécimo mes (Esdras 6:15 “Esta casa fue terminada el tercer día del mes de Adar, que era el sexto año del reinado del rey Darío”)

(4) A propósito del inicio del año, el historiador judío Flavio Josefo, escribió que Israel tenía dos años nuevos, un año nuevo correspondiente al mes de Nisan, que caía en primavera y es el que se registra bíblicamente y se le conoce como el calendario religioso. Originalmente se le conoció al mes de Nisan como Aviv, y posterior al exilio como Nisan. (Shemot/Exodo 12:2 “Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año” y 13:4 “Vosotros salís hoy en el mes de Abib”)

El segundo año nuevo que registra el historiado Flavio Josefo es el año comercial o bien también conocido como civil, que empezaba en otoño, correspondiente a Septiembre, que equivale a la festividad de Rosh Hashaná o Iom Teruah, que es el mes de Tishri y que equivaldría al séptimo mes. (Bamidbar/Números 29:1 “En el séptimo mes, el primero del mes, tendréis santa convocación; ninguna obra de siervos haréis; os será día de sonar las trompetas”)

Según el Talmud, en el tratado de Rosh Hashana, registra cuatro comienzos de año, uno correspondiente al año nuevo de los reyes y los festivales (Nisan), el segundo correspondiente al diezmo de los animales (Elul), el tercero correspondiente al año nuevo de los años, a los años sabáticos, al año del jubileo, y por último el cuarto (Tishri) y por último al año nuevo de los árboles. (Shevat).

(Autor desconocido.)


Deja un comentario

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s