EL CAMINO DE NAAMÁN 2 PARTE

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2Re 5:8 Cuando Elishá, el hombre de ha’Elohim, oyó que el rey de Yisrael había rasgado sus vestiduras, mandó a decirle al rey: “¿Por qué has rasgado tus vestiduras? ¡Que venga donde mí, y sabrá que hay un profeta en Yisrael!” 2Re 5:9 Así que Naamán llegó con sus caballos y su carro, y se detuvo ante la puerta de la casa de Elishá.2Re 5:10 Elishá le envió un mensajero que le dijo: “Vé, lávate siete veces en el Yardén, y tu carne se te restaurará, y quedarás limpio”. 2Re 5:11 Pero Naamán se enfureció y se fue diciendo: “Miren, yo pensaba que seguramente él saldría, que puesto de pie invocaría por nombre a YHWH su Elohim, y que moviendo su mano sobre el lugar, sanaría la parte afectada. 2Re 5:12 ¿No son los ríos de Daméseq, el Abaná y el Parpar, mejores que todas las aguas de Yisrael? ¿No podría yo lavarme en ellos y quedar limpio?” Y dando la vuelta, se fue enojado.
Eliseo mandó a decir al rey que no se preocupara que le enviara al leproso, y quedaría demostrado que hay profeta de Yahweh en Israel. Contrario a lo que pensó el rey Ben-Hadad II, que el monarca de Israel tenía el poder para ordenar al profeta sanar a su siervo, es el profeta por su propia voluntad el que calma al rey pidiéndole que le envié a Naamán para sanarle a través del poder de Yahweh.

En el verso 9 se percibe a un Naamán orgulloso, llegando con muestras de opulencia, con caballos y carros, tal vez acostumbrado a ser recibido con honores. Pero Eliseo no sale a atenderlo, envió un mensajero para decirle que se bañe siete veces en el Jordán y será sano. Naamán debía entender que como pecador necesitado de la misericordia del Eterno, tendría que humillarse ante El Creador para ser sanado.

El profeta demostró que no es deslumbrado por puestos importantes, ni por riquezas y que solo rinde honores al Todopoderoso. Esto despertó la ira de Naamán que dice: “Miren, yo pensaba que seguramente él saldría, que puesto de pie invocaría por nombre a YHWH su Elohim, y que moviendo su mano sobre el lugar, sanaría la parte afectada”. Es hasta cierto punto lógico lo que dice Naamán, ya que Elíseo anteriormente había hecho sanaciones y milagros, y es de suponer que estas historias se las relató la sierva de la esposa de Naamán a sus amos, y en estos milagros Elíseo siempre se apersonaba ante el afectado, invocaba el nombre de Yahweh y ocurría la sanación, por lo tanto era de esperar que el profeta saliera colocara la mano y lo sanara en el nombre de Yahweh, pero, ¿cúal es la diferencia entre Naamán y las otras personas a las que Eliseo sanó por misericordia del Eterno?, la respuesta es sencilla: los otros vinieron humillados ante el profeta a clamar su intercesión ante Yahweh, y por el contrario Naamán vino con orgullo y altivez, creyendo que podría comprar con dinero la gracia de Elohim, Eliseo le dio una clase de humildad a Naamán, ahora su sanación dependía de si la asimilaba o no.

2Re 5:13 Pero sus siervos se le acercaron y le dijeron: “Padre mío, si el profeta te hubiera mandado algo difícil, ¿no lo habrías hecho? Con mayor razón si él te dice: “Lávate y quedarás limpio”. 2Re 5:14 Así que él bajó y se sumergió siete veces en el Yardén, como había indicado el hombre de ha’Elohim: y su carne se volvió como la carne de un niño pequeño, y quedó limpio. 2Re 5:15 Luego volvió donde el hombre de ha’Elohim, con toda su comitiva, llegó y se detuvo ante él, y dijo: “¡Mira, yo reconozco que no hay Elohim en toda la tierra, sino en Yisrael! Así que ahora acepta, por favor, un obsequio de parte de tu siervo”. 2Re 5:16 Pero [Elishá] dijo: “¡Por vida de YHWH, a quien sirvo, que no aceptaré nada!” [Naamán] le insistió para que lo aceptara, pero él rehusó”. 2Re 5:17 Y Naamán dijo: “Entonces, por favor, que se le dé a tu siervo una carga de esta tierra, para llevarla en un par de mulas; porque tu siervo nunca más presentará ofrenda quemada ni sacrificio a otras deidades sino sólo a YHWH.
El orgullo del leproso casi que le arrebata su sanación, estaba dispuesto a marcharse. Pero como dice la palabra sagrada; Stgo 4:6 “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (Reina Valera 1960), nuevamente sus siervos, (probablemente hebreos) interceden por Naamán, con la sabiduría que solo Yahweh provee, le dicen: Padre mío, si el profeta te hubiera mandado algo difícil, ¿no lo habrías hecho? Con mayor razón si él te dice: “Lávate y quedarás limpio”.

La razón por la que Naamán pidió que se le cargaran dos mulas con la tierra de Israel, podría ser que la utilizaría para construir altar a YHWH, con tierra de su territorio escogido. Éxo 20:24 Háganme un altar de tierra y sacrifiquen sobre él sus ofrendas quemadas y sus ofrendas de bienestar, sus ovejas y sus bueyes; en todo lugar donde yo haga que se mencione mi nombre vendré a ti y te bendeciré.

El Camino de Naamán

Naamán El Sirio camino un trayecto desde que era un leproso en Siria hasta su sanación en Israel, pero no fue solo el trayecto físico sino un caminar espiritual, una serie de pruebas puestas por el Eterno que obligaron al Sirio a un cambio interno para conseguir desde la humildad y la obediencia la misericordia de YHWH.

  • Reconocer que no podía  ser sanado y actuar por fe en busca de la sanación anhelada (aprendió la lección de la fe).

  • No fue recibido como esperaba, ni siquiera le atendió Elíseo personalmente, ya que no era digno por su actitud, (aprendió la lección de la paciencia).

  • Naamán aprendió que debe presentarse con humildad ante el eterno, reconociendo nuestra necesidad de Yahweh para ser sanados, (aprendió la lección de humildad).

  • A pesar de la ira que le arrebató por un momento supo escuchar las palabras sabias de los más humildes (aprendió sabiduría).

  • Supo que no es su voluntad, sino la voluntad de Yahweh expresada por medio de su profeta, (aprendió obediencia).

  • Reconoció que solo existe un Elohim, que solo a Él se le debe servir y adorar (aprendió que solo YHWH es el Todopoderoso)

Si quería obtener la gracia de Elohim, debía aprender esas lecciones, afortunadamente para él, así lo hizo. El cambio de Naamán se pone de manifiesto cuando regresa a buscar a Elíseo, él ya no permanece orgulloso sobre su caballo, esperando una recepción con honores; por el contrario; regresa una distancia de 50 km. aproximadamente, (según la biblioteca en línea watchtower), solo para agradecer al profeta, también se humilló ante Yahweh y lo reconoció como único Elohim en toda la tierra, algo increíble para un hombre de una nación pagana y que no había recibido instrucción de Torah. Solo le faltaba una pequeña lección por aprender, “la gracia de Yahweh no se compra”, lección que sabiamente el profeta Eliseo le hizo entender.

En este relato bíblico, tenemos la historia de un hombre que tenía todo lo que podía desear: un puesto importante, bienes materiales, familia; pero estaba condenado a morir por una enfermedad que no tenía cura, la lepra; toda esperanza estaba perdida, hasta que alguien humilde le habló de las maravillas y prodigios del Dios de Israel, pero tenía un largo camino que recorrer para poder acceder a la gracia de Elohim y ser limpio, debía apartar su orgullo y aprender la humildad, aprender que el Todopoderoso no actúa por voluntad de carne y sangre (aunque sean reyes o comandantes de ejércitos), aprender a obedecer los mandatos del Eterno, reconocer que no hay más Elohim sobre la tierra. Solo al pasar este proceso sería limpio por la misericordia de Yahweh.

¡Es asombrosa la similitud del proceso de Naamán para ser limpio, al camino del creyente para ser lavado de todo pecado!, obviamente es una alegoría que nos da Yahweh en las escrituras de la futura salvación en Yahshúa su hijo amado, la inmersión de Naamán sería una sombra de la Tevilah (inmersión) en el nombre de Yahoshúa, que se da luego de humillarse y arrepentirse de corazón, para salir limpio y renovado. Como dijo el maestro en Juan 3:5  Yahoshúa respondió: “En verdad, en verdad te digo que a menos que uno nazca del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Elohim.  Naamán al ser sumergido en el Jordán nació nuevamente en esas aguas como un ser limpio, en su caso de la lepra, pero además renovado espiritualmente, igualmente sucede en la Tevilah, el creyente renace espiritualmente y queda limpio de todo pecado, comenzando, tal como Naamán, una nueva vida de obediencia y sujeción a Elohim y su Torah.

Nota curiosa: Naamán ante el prodigio realizado por Yahweh, confesó que solo existe un Elohim, pero el rey de Siria Ben-Hadad II, a pesar de que fue testigo de este milagro, continuó su vida de idolatría, irónicamente después cayó en cama por una enfermedad y envió un mensajero de nombre Hazael al profeta Elíseo, quien había llegado a Damasco, para preguntarle si se recuperaría de su enfermedad (2 Reyes 8:7-15). Vivió su vida apartado de Yahweh, pero al verse en cama fue que recordó los prodigios del Eterno, y quiso beneficiarse de su misericordia pero no por amor a Elohim, sino por beneficio propio; pero el profeta Elíseo, le dijo al enviado, Hazael, que dijera al rey que se iba a recuperar, pero que en realidad moriría y el mismo enviado del rey Hazael,  reinaría en su lugar, así fue como después murió el rey Ben-Hadad II en mano de Hazael, quien además tomó su reino y fue instrumento de Yahweh para castigo al pueblo de Israel por su desobediencia. En la actualidad existen muchos Ben-Hadad, que observan el poder de Elohim manifestándose en sus vidas o de personas cercanas; pero aún así no se convierten de sus vidas de pecado, y en los momentos de angustia buscan a YHWH, esperando que se le solvente su situación de manera milagrosa, como por magia. Estas personas que  no buscan a YHWH humillados y arrepentidos de corazón sino por conveniencia, podrían tener el mismo fin del rey de Siria.

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Shalom para todos.