Día: 1 de mayo de 2011

NAZARENOS Y EL NOMBRE SAGRADO

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El Nombre de YHWH En el Movimiento Nazareno

Por: James Trimm

Traducción de Pedro Navarro Vírseda  16-08-1999.

Revisión de Yosef Aharoni  11-11-02

Una distinción principal entre los Nazarenos y el Judaísmo mayoritario del primer siglo, fue en relación con el uso del nombre de YHWH. Mientras que en el Judaísmo mayoritario lo habían limitado y aun, en algunos casos, habían prohibido el uso del nombre de YHWH, los nazarenos eran perseguidos en ocasiones por no participar en esta prohibición.

 Prohibición del Nombre

       Mientras que el uso del Nombre de YHWH era común en cualquier lugar en los tiempos del Tanaj (los tiempos del Antiguo Testamento), por el siglo primero el Nombre era usado solamente en el Templo. Aun cuando leían las Escrituras, el Judaísmo mayoritario usaba eufemismos o substituciones en lugar de pronunciar el nombre (j.Meg. 71d). Según el Talmud, después del tiempo de Simón el Justo (un contemporáneo de Alejandro el Grande), el sacerdote dejó de usar el Nombre en las bendiciones (b. Yoma 49b). La prohibición sobre el nombre, no obstante, no continuó de esta forma. Más tarde, en la era del Segundo Templo era usado, pero solamente en el Templo según dice la Mishná:

       “En el santuario uno dice el Nombre según está escrito pero en las provincias, con un eufemismo”       (m.Sotah 7:6; b Sotah 38b; m. Tamid 7:2)

       De hecho el nombre era usado en el Templo aun cuando se saludaban, como dice la Mishná:      

       [hablando sobre el comportamiento en los terrenos del Templo]

       “Y ordenaron que un individuo debía saludar a su amigo con el Nombre de Dios, de acuerdo con lo que se dice, “Y, he aquí, Boas vino a Belén; y él dijo a los segadores, ¡’YHWH sea con vosotros’! Y ellos contestaban, ‘YHWH te bendiga'” (Rut 2:4) (m.Ber. 9:5)

       El historiador del primer siglo, Josefo, menciona la prohibición sobre el uso del nombre de YHWH. Josefo, escribiendo sobre los acontecimientos de Éxodo 3 dice:

       “Con lo cual Dios declaró a él [Moisés] su santo Nombre, que nunca había sido revelado a los hombres antes; referente a lo cual no me es permitido a mí decirlo ya más”       (Josefo; Antigüedades 2:12:4)

       Esta prohibición de decir el nombre de YHWH parece que era ya universal para el primer siglo. Aun los inconformistas de la comunidad de Qumran (normalmente se cree que son los Esenios) seguían la prohibición. El Manual de Disciplina dice:

         “Cualquiera que dice en alto el Más Santo Nombre de Dios, ya sea como maldición, o que se le escapa en un juicio o por cualquier otra razón, o mientras está leyendo un libro, u orando, ha de ser despedido para nunca más volver a la sociedad de los Yahad.”  (1QS Col. 6 línea 27b – Col. 7 línea 2 a)

       Después de la destrucción del Templo en el año 70 E.C., el Judaísmo farisaico prohibió el uso del Nombre de YHWH completamente. La nueva halajá era que el Nombre tenía que “ser escondido” (b.Pes. 50 a) y “ser guardado secreto” (b. Kidd. 71 a).

       La práctica de usar eufemismos en lugar del Nombre de YHWH comenzó en una temprana fecha, mucho antes del primer siglo, se ve claramente en fuentes importantes: la Septuaginta, los Salmos y el libro de Daniel.

       La Septuaginta es una traducción griega del Tanaj que fue hecha alrededor del año 250 A.E.C. Hay mucho debate en cuanto a si la Septuaginta originalmente contenía el nombre de YHWH, o simplemente los eufemismos para el Nombre. Sin embargo, los traductores de la Septuaginta parafrasearon Levítico 24:16 de manera que quedara claro que la prohibición existía por el tiempo que la Septuaginta fue traducida. El texto hebreo de Levítico 24:16 dice así:

       “Y el que blasfemare el nombre de YHWH ha de ser muerto”  (Levítico 24:16 del hebreo)

       Sin embargo, los traductores de la Septuaginta lo parafrasearon así:

       “Y el que nombre el nombre del Señor, que muera por la muerte”  (Levítico 24:16 de la Septuaginta)

       Este parafraseo indica claramente que la prohibición sobre el nombre existía en el tiempo en que la Septuaginta fue traducida.

       Más evidencia sobre la prohibición del nombre que era tempranamente, se puede encontrar comparando los Salmos 14 y 53. Estos dos salmos son casi idénticos, excepto que YHWH en los versículos 2, 4, 6 y 7 del Salmo 14 ha sido cambiado por ELOHIM (Dios) en el Salmo 53. Esto es una pieza importante de evidencia que nos dice muchas cosas:

1.      La práctica del uso de eufemismos en lugar del nombre de YHWH se remonta a la edición y publicación del Libro de los Salmos.

2.      En el tiempo en que el libro de los Salmos fue editado la práctica de la substitución existía aunque no era universal, ya que el nombre era usado en la mayoría de los Salmos incluyendo el Salmo 53, que era gemelo del Salmo 14.

       Una evidencia final de que la prohibición sobre el uso del nombre de YHWH es anterior al primer siglo se encuentra en las secciones en arameo de Daniel. Aunque el nombre aparece en las porciones en hebreo de Daniel, es notable que falta en la porción mayor en arameo. Esto nos dice que, por el tiempo en que Daniel fue escrito, era la costumbre, por lo menos de algunos, de no usar el nombre en otra lengua que no fuera el hebreo.

       No solo el Judaísmo mayoritario leía substituciones tales como “Elohim” y “Adonai” cuando llegaban a YHWH leyendo el Tanaj, sino que los escribas antiguos del Tanaj realmente substituyeron en muchos lugares “Adonai” por YHWH en el texto mismo. Éstas, en muchas traducciones, han sido impresas como “Señor”. La lista oficial dada en la Masorá (197:15, Gingsburg edition [Edición de Gingsburg]) contiene los 134 momentos, que son como sigue:

       Génesis 18:3, 27, 30, 32; 19:18; 20:4 Éxodo 4:10, 13; 5:22; 15:17; 34:9, 9; Números 14:17; Josué 7:8; Jueces 6:15; 13:8; 1ª Reyes 3:10, 15; 22:6; 2ª Reyes 7:6; 19:23; Isaías 3:17, 18; 4:4; 6:1, 8, 11; 7:14, 20; 8:7; 9:8, 17; 10:12; 11:11; 21:6, 8, 16; 28:2; 29:13; 30:20; 37:24; 38:14, 16; 49:14; Ezequiel 18:25, 29; 21:13; 33:17, 29; Amós 5:16; 7:7, 8; 9:1; Zacarías 9:4; Miqueas 1:2; Malaquías 1:12, 14; Salmo 2:4; 16:2; 22:19, 30; 30:8; 35:3, 17, 22; 37:12; 38:12; 38:9, 15, 22; 39:7; 40:17; 44:23; 51:15; 54:4; 55:9; 57:9; 59:11; 62:12; 66:18; 68:11, 17, 19, 22, 26, 32; 73:20; 77:2, 7; 78:65; 79:12; 86:3, 4, 5 8, 9, 12, 15; 89:49, 50; 90:1, 17; 110:5; 130:2, 3, 6; Daniel 1:2; 9:3, 4, 7. 9, 15, 16, 17, 19, 19,19;Lamentaciones 1:14, 15, 15; 2:1, 2, 5, 7, 18, 19, 20; 3:31, 36, 37, 58; Esdras 10:3; Nehemías 1:11; 4:14; Job 28:28.

       (NOTA: Donde se repiten los versículos dos veces o más, como “Éxodo 34:9, 9” significa que ha sido cambiado dos veces el mismo versículo)

¿POR QUÉ LA PROHIBICIÓN?

       Los que promulgaron la prohibición sobre el uso del nombre en el Judaísmo mayoritario, lo hicieron por una reverencia extrema del nombre, aunque equivocados. El razonamiento detrás de la prohibición estaba basado sobre Éxodo 20:7 que decía en parte “No tomarás el nombre de YHWH tu Dios en vano” y Levítico 22:32 que dice en parte “y no profanéis mi santo nombre.” Estos dos mandamientos, cuando se ponen juntos con la  tradición registrada en la Mishná: “haz un cerco alrededor de la Torá.” (m.Avot 1:1) resultó en una costumbre de no pronunciar el nombre en absoluto. Eliminando así cualquier oportunidad de profanar el nombre o tomarlo en vano.

¿ERA BÍBLICA LA PROHIBICIÓN?

       Mientras que es verdad que aquellos que promulgaron la prohibición sobre el nombre tenían las mejores intenciones, se ha dicho que “el camino al infierno está lleno de buenas intenciones.” Ciertamente, esto parece haber sido el caso con la prohibición sobre el Nombre de YHWH. En la Torá YHWH afirma:

       “ Mi nombre sea anunciado en toda la tierra“  (Éxodo 9:16)

       Así, la prohibición sobre el uso del nombre, entró en conflicto directo con la Torá misma. Hay una directa contradicción entre el precepto rabínico que el nombre debía de ser “escondido” y “guardado secreto” (b.Pes. 50 a; b.Kidd 71 a) y el precepto de la Torá que el nombre debía de ser “anunciado en toda la tierra.” El Tanaj habla de apóstatas “que piensan cómo hacen que mi pueblo se olvide de mi nombre” (Jeremías 23:27). El precepto de guardar el nombre en secreto también entra en conflicto con otros pasajes del Tanaj:

       “Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre” (Isaías 52:6)

       “En ti confiarán los que conocen tu nombre” (Salmo 9:10)

       “Lo libraré; le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre”  (Salmo 91:14)

       “ Y fue escrito libro de memoria delante de él para los que temen  a YHWH, y para los que piensan en su nombre.”  (Malaquías 3:16)

       “Alaben tu nombre grande y temible; Él es santo.”  (Salmo 99:3)

       “La alabanza de YHWH proclamará mi boca; Y todos bendigan su santo nombre eternamente y para siempre.”  (Salmo 145:21)

       “Alaben el nombre de YHWH”   (Salmo 148:13)

       Por otro lado, el Judaísmo Rabínico ha producido una tradición de eufemismos en lugar de YHWH cuando leen el Tanaj (j.Meg. 71d), y aun, han alterado el texto mismo en lugares, cambiando YHWH por “Adonai” (La Masorá [107:15 Gingsburg edition] contiene los 134 momentos que ya se han enumerado anteriormente).

       Esta tradición entra en conflicto directo con la Torá misma que dice:

       “No añadirás a la palabra que yo os mando, ni disminuirás de ella”  (Deuteronomio 4:2)

       “No añadirás a la palabra [Torá] ni disminuirás de ella.”

 ¿PARTICIPARON LOS NAZARENOS EN LA PROHIBICIÓN?

       ¿Podía significar Juan 17:6, 26 que Yeshúa realmente pronunció el nombre? El Toldot Yeshú, una parodia hostil rabínica sobre el relato del Evangelio, registra la siguiente leyenda:

       “Después del Rey Jannaeus, su esposa Helene gobernó sobre todo Israel. En el Templo había de ser encontrada la Piedra Fundamental sobre la cual estaban grabadas las letras del nombre inefable de Dios. Quien quiera que aprendiera el secreto del Nombre y sus usos, sería capaz de hacer lo que quiera que deseara. Por lo tanto, los Sabios tomaron medidas para que nadie obtuviera su conocimiento. Leones de bronce estaban atados a dos pilares de hierro en la puerta del lugar de los holocaustos. Si alguien conseguía entrar y aprender el Nombre, cuando salía los leones rugían e inmediatamente el valioso secreto sería olvidado. Yeshú vino y aprendió las letras del Nombre; las escribió sobre el pergamino que había puesto en una abertura de su muslo, y entonces, sacó la carne sobre el pergamino. Al salir, los leones rugieron y se olvidó del secreto. Pero cuando vino a su casa, reabrió el corte en su carne con un cuchillo y sacó el escrito. Entonces, recordó y obtuvo el uso de las letras. Reunió a su alrededor como trescientos diez jóvenes de Israel y acusó a aquéllos que hablaron mal de su nacimiento de ser gente que deseaba la grandeza y el poder para ellos mismos.

       Yeshú proclamó: “Yo soy el Mesías; e Isaías referente a mí profetizó, ‘He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel.’” Él citó otros textos mesiánicos, insistiendo, “David mi antepasado profetizó referente a mí: ‘el Señor me dijo, tú eres mi hijo, este día te he engendrado.’ ” Los insurrectos replicaron que si Yeshú era el Mesías debía de darles una señal convincente. Ellos, por lo tanto, le trajeron un hombre paralítico que nunca había andado. Yeshú dijo sobre el hombre las letras del Nombre inefable, y el leproso fue sanado.

A partir de ese momento, le adoraron como el Mesías, el Hijo del Altísimo.”

       (Una leyenda similar sobre Yeshúa aparece en b.Sap. 104b; b.San. 67 a; t.Shab. 11:15; j.Shab 13d)

       Ahora bien, Hugh Schonfield teorizó en su libro Según los Hebreos que Toldot Yeshú es una parodia hostil sobre el Evangelio según los Hebreos. Así que, mientras esta leyenda parece fantástica, puede haber algo de verdad en su raíz.

       Ahora bien, otro pasaje en Mateo puede llevarnos también en esa dirección. El pasaje es Mateo 26:59-65:

       “Y los principales sacerdotes y los ancianos y todo el concilio, buscaban falso testimonio contra Yeshúa, para entregarle a la muerte, y no lo hallaron, aunque muchos testigos falsos se presentaban. Pero al fin vinieron dos testigos falsos, que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios y en tres días reedificarlo. Y levantándose el sumo sacerdote, le dijo: ¿No respondes nada? ¿Qué testifican éstos contra ti? Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el

       Hijo de Dios. Jesús le dijo: Tú lo has dicho; y, además, os digo, que desde ahora veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del poder de Dios, y viniendo en las nubes del cielo. Entonces el sumo sacerdote rasgó sus vestiduras, diciendo: ¡Ha blasfemado! ¿Qué más necesidad tenemos de testigos? He aquí, ahora mismo habéis oído su blasfemia.”

       Noten la frase TEMPLO DE DIOS en el versículo 61. Esta frase nunca aparece en el Tanaj que siempre tiene el TEMPLO DE YHWH. También en el versículo 64, EL PODER es un eufemismo común por YHWH que debía aparecer basado en el hecho de que este versículo combina el Salmo 110:l con Daniel 7:13 donde YHWH aparece en el Salmo 110:1. ¿Podía Yeshúa haber sido acusado de blasfemia por haber usado la frase “Templo de YHWH”? ¿Podía haber agravado él y confirmado el cargo por citar la frase del Salmo 110:1/Daniel 7:13 pronunciada con el nombre de YHWH? La Mishná echa mucha luz sobre los acontecimientos de este juicio. La Mishná declara:

       “El que blasfema es responsable solamente cuando haya pronunciado completamente el Nombre Divino. Dijo R. Joshua ben Quorba, “cada día del juicio examinan a los testigos con un nombre supuesto”; una vez  que termina el juicio, no le condenarían de muerte con el eufemismo, sino que sacaban a todos y preguntaban al más importante de los testigos, diciéndole a él, “Di, ¿qué oíste exactamente? Y él dice lo que oyó. Y los  jueces se ponen en pie y rasgan sus vestiduras”    (m.San. 7:5)

       Ahora bien, de este pasaje de la Mishná aprendemos muchas cosas sobre el juicio de Yeshúa. Era normal para el testigo usar un eufemismo en su testimonio de lo que Yeshúa dijo. También sabemos que un cargo de blasfemia requería que el culpable hubiese “pronunciado completamente el Nombre Divino.” Queda claro que Yeshúa había estado pronunciando el nombre de YHWH. Normalmente, al final del juicio la sala quedaba vacía y al testigo se le pedía que repitiera la “blasfemia” sin el eufemismo. Sin embargo, en este caso Yeshúa sorprendió a todos. Él quería que su declaración fuera oída por todos, así que repitió una de sus declaraciones “blasfemas” delante del bet din. Sabemos que él usó realmente el nombre y no “el poder” aquí, porque fue llamado “blasfemia” y no lo hubiera sido al menos que Yeshúa hubiera “pronunciado completamente el Nombre Divino.” Que Yeshúa también dijo el nombre de YHWH como parte de su “blasfemia” queda claro por la frase, que el “Sumo Sacerdote rasgó sus vestiduras”

       Ya’akov HaTsadik (Santiago el Justo), el líder de los nazarenos después de la muerte de Yeshúa también citó la misma frase que Yeshúa había dicho “de ahora en adelante, veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder, y viniendo en las nubes del cielo.” (Daniel 7:13/Salmo110:1) y fue muerto por haber hecho esa declaración (Hegesipo citado por Eusebius Eccl. Histo. [Historia Eclesiástica de Eusebio] 2:23). ¿Fue Él muerto también por blasfemar el nombre de YHWH?

       Todavía en otra ocasión, ciertos (probablemente fariseos) “se levantaron de común acuerdo contra Pablo” (Hechos 18:12) un cabecilla de los nazarenos. “Decían que este persuade a los hombres a adorar a Dios contrario a la ley.” (Hechos 18:13). Pablo fue suelto más tarde por las autoridades romanas diciendo: “Pues si son cuestiones de palabras, y de nombres, y de vuestra ley, vedlo vosotros; porque yo no quiero ser juez de estas cosas.” (Hechos 18:15). Parece, entonces, que Pablo fue acusado de persuadir a los hombres a adorar a Dios usando la palabra/nombre de YHWH en contradicción contra la prohibición sobre el nombre practicada por otras sectas del Judaísmo de ese tiempo.

¿CÓMO SE PRONUNCIA EL NOMBRE?

       La creencia general de la mayoría es que el Nombre Divino se pronuncia “JEHOVAH.” ¿De dónde viene esa pronunciación? ¿Es correcta?

       Una teoría popular que ha estado circulando como la última es que el nombre YHWH es realmente cuatro vocales IAUE. Esta teoría está basada principalmente en una declaración hecha por Josefo al describir la diadema del Sumo Sacerdote. Josefo dice:

       “En cuya diadema estaba grabado el santo nombre. Consistía de cuatro vocales.” (Guerras 5:5: )

       En principio esta declaración parece apoyar una teoría de cuatro vocales. Sin embargo, en un examen más profundo queda claro que esto no es lo que Josefo está diciendo. Josefo no suministra información sobre la pronunciación del nombre. De hecho en Antigüedades 2:12:4 Josefo declara que no le estaba permitido hacerlo. Josefo está refiriéndose en su lugar a las cuatro letras YHWH que aparecen sobre la mitra del Sumo Sacerdote. Pero, ¿por qué llama a estas cuatro consonantes “vocales”? Como ya hemos visto anteriormente las letras hebreas YOD, HEY y VAV (que forman YHWH) no tienen equivalentes en griego. Son transcritas generalmente en griego con letras griegas que son vocales. La razón de esto es que cuando los griegos tomaron prestado el alfabeto fenicio/paleo-hebreo usaron las consonantes sobrantes que no existían en su lenguaje como símbolos para las vocales, como dice Robert Whiting:

       “Cuando los griegos adaptaron el sistema de escritura fenicio a su propio lenguaje hicieron un cambio muy significativo.”

       Crearon signos por vocales y los usaron cada vez que ocurría una vocal. Los griegos no inventaron nuevos signos para las vocales, sino que simplemente convirtieron algunos de los signos fenicios que ellos no necesitaban en su propio lenguaje en símbolos vocálicos.

       The New Book of Knowledge [El Nuevo Libro del Conocimiento] Vol. 1 p. 193 “Alphabet” article by Robert M. Whiting, The Oriental Institute, The University of Chicago)

       Como resultado la YOD hebrea se convirtió en la vocal griega IOTA; la HE hebrea se convirtió en la vocal griega EPSILÓN y la VAV hebrea se convirtió en la vocal griega UPSILÓN. Por esta razón, Josefo escribe que las cuatro letras que aparecían sobre la mitra del Sumo Sacerdote eran cuatro “vocales.” Para la audiencia griega de la Edición Griega de las Guerras de los Judíos, las cuatro letras sobre la mitra del Sumo Sacerdote eran, de hecho, cuatro vocales. Algunos que apoyan la idea de que el nombre de YHWH son cuatro vocales, también han apuntado al uso de las letras YOD, HE y VAV en hebreo como vocales Sin embargo, el uso de estas letras como vocales en hebreo es una revisión posterior del lenguaje. Por otro lado, cada una de ellas sirve como una vocal cuando se empareja con una consonante, como resultado ninguna de estas letras puede ser una vocal cuando encabeza una palabra o sílaba. El hebreo era originalmente un silabario en el cual cada letra simbolizaba una pareja consonante vocal, con la vocal siendo ambigua. Como escribe Robert Whiting:

                 “Los pueblos semíticos de Siria y Palestina desarrollaron sistemas de escritura puramente silábicos, sus signos expresaban consonantes, más cualquier vocal.”    (ibid)

       No fue hasta el siglo noveno A.E.C. que las letras hebreas YOD, HE y VAV comenzaron a doblarse como vocales (y, sólo entonces, cuando se emparejaron con consonantes). Como Ellis Brotzman escribe:

                 “A partir del siglo noveno en adelante, ciertas consonantes llegaron a ser usadas para indicar vocales. Estas consonantes “de ayuda” son llamadas matres lectionis, literalmente “madres de la lectura.””

                 (Old Testament Textual Criticism [Crítica Textual del Antiguo Testamento] by Ellis R. Brotzman p. 40)

       Así que, anterior a este tiempo, las letras YOD HE VAV HE (YHWH) eran cuatro consonantes hebreas. Aun en hebreo posterior una YOD inicial nunca puede representar una vocal.

       El Tanaj hebreo fue escrito originalmente como todo hebreo antiguo, sin vocales. Cuando los Masoretas (los tradicionalistas) añadieron las vocales al texto hebreo en la Edad Media se encontraron con un serio problema. El nombre había sido “guardado secreto” y “escondido” por cientos de años. Como el texto contenía sólo consonantes en su forma original, las vocales generalmente era desconocidas. Con el fin de crear vocales para el nombre escrito y seguir manteniendo el nombre “secreto” y “escondido” las vocales para Adonai fueron traducidas por la palabra YHWH. Más tarde, las vocales para Eloha (Dios) fueron usadas creando YEHOWAH. Estas vocales para YHWH realmente violan las reglas de la gramática hebrea, ya que usan la W como una consonante y una vocal al mismo tiempo. Desde que en el hebreo moderno la letra hebrea WAW (más tarde llamada VAV) se pronuncia “V” en lugar de su pronunciación antigua “W”, YEHOWAH se convirtió en YEHOVAH. Esto se transliteró en el original de la versión inglesa King James Versión como IEHOVAH, y más tarde, cuando la J fue añadida al inglés, IEHOVAH se convirtió en JEHOVAH. Sin  embargo, la J y la V en “Jehovah” son incorrectas, al igual que las vocales E-O-A las que realmente vienen de ELOA. De hecho, solamente las dos letras H-H son correctas. La pronunciación correcta de YHWH, ha sido, sin embargo, preservada.

       La primera evidencia de la verdadera pronunciación de YHWH se encuentra en el texto hebreo mismo en esos nombres hebreos del cual el Nombre Divino forma parte. Ahora bien, cuando un nombre hebreo en el Tanaj comienza con parte del nombre divino, las vocales son dadas como E-O. Algunos ejemplos son:

       Yehoshafát (Josafat) YEHO- Shafat

       Yehoshúa (Josué) YEHO- Shua

       En estos nombres, las vocales incorrectas de YEHOWAH, han sido transplantadas dentro de sus nombres.

       Sin embargo, cuando miramos en lugar a nombres que terminan con parte del Nombre Divino, encontramos vocales completamente diferentes en el texto Masorético. Algunos ejemplos son:

       Yeshayahu (Isaías) Yesha- YAHU

       Yirmiyahu (Jeremías) Yiremi- YAHU

       Eliyahu (Elías) Eli- YAHU

       Por otra parte, el “tri-gramaton” (las tres primeras letras de YHWH) aparecen por sí mismas en el Tanaj, y siempre con las vocales que son YAHU. Finalmente, la palabra hebrea Haleluya [Aleluya] (alabad a- Yah) tiene la primera porción del nombre divino con las vocales YAH.

       Otra fuente para la correcta pronunciación del nombre de YHWH es el texto arameo de la Peshita. La Peshita es un texto arameo de la Biblia usado por asirios, sirios y caldeos que hablaban arameo. Estas gentes que hablaban arameo cristianizadas en el primer siglo. Por el cuarto siglo (mucho antes de los masoretas del siglo noveno) estas gentes crearon vocales escritas para el texto arameo. Cuando añadieron vocales a los nombres que empiezan con parte del nombre divino conseguían nombres como YAHOSHAFAT en lugar de YEHOSHAFAT.

       Una evidencia posterior en cuanto a la pronunciación original de YHWH se puede encontrar en las transcripciones antiguas del nombre en los jeroglíficos egipcios, que tenían vocales escritas. Aunque este autor no tiene conocimiento de cualquier caso en el que el nombre completo de YHWH haya sido encontrado transcrito en jeroglífico egipcio, hay casos en los que el nombre abreviado (en la primera parte del nombre) ha sido encontrado, transcrito en jeroglíficos. En el libro de Budge “AN EGYPTIAN HIEROGLYPHIC DICTIONARY [Un Diccionario de los Jeroglíficos Egipcios] da dos transliteraciones que ocurren en los jeroglíficos egipcios. El primero está en la página 15, columna A, y es “IA” o “YA. “La otra está en la pagina 142, columna A y lo transcribe in inglés como “IAA” o “YAA.” Esto apoya el hecho de que la pronunciación original de la primera sílaba del nombre era “YA.”

       Otra fuente de evidencia para la correcta pronunciación del nombre de YHWH se puede encontrar en transcripciones antiguas del nombre de YHWH en escritura cuneiforme, que distintamente a la escritura hebrea, tenían vocales escritas. En 1898 A. H. Sayce publicó el descubrimiento de tres tablas de barro cuneiformes del tiempo de Hamurabi que contenía la frase, “Jahweh (Jehovah) es Dios.” (Halley’s Bible Handbook [Manual de la Biblia de Halley] p. 62). Ahora bien, obviamente el texto decía “Yahweh” y no “Jahweh” como era común de transcribirlo en el siglo 19. 

       Otra fuente de evidencia en cuneiforme son los textos de Murashu. Los textos de Murashu son textos arameos escritos en escritura cuneiforme sobre tablas de barro encontradas en Nippur. Estos textos se remontan al 464 o 464 A.E.C. y contienen muchos nombres judíos transcritos en cuneiforme con las vocales. Muchos de estos nombres contienen parte del nombre divino en el nombre. En todos estos nombres la primera porción del nombre aparecen como YAHO y nunca como YEHO. (“Patterns in Jewish Personal Names en the Babylonian Diaspora” [“Modelos en los Nombre Personales Judíos en la Diáspora de Babilonia”] by M. D. Coogan;  Journal for the Study of Judaism [Revista para el Estudio del Judaísmo], Vol. IV, No. 2, p. 183f).

       Las transliteraciones de YHWH también ocurren en antiguos textos griegos. Aunque tarde comparado con los jeroglíficos y evidencia cuneiforme, estas transliteraciones griegas también contienen el nombre con vocales. El siguiente cuadro muestra una lista de transliteraciones griegas de YHWH (en inglés), su fecha y fuente:

Transliteración            Fuente                        Fecha
IAO                        Qumram LXX                    Primer siglo
IAOUE                   Clemente de Alejandría  150-212 E.C.
Iaoue                     Papiros Griegos                 ?
Iao                         Theodoreto                        ?
Iah                         Orígenes                             250 E.C.
Iaou                       Epifanio                             380 E.C.
(NOTA: “OU” se pronuncia en griego “u”)

       Ahora bien, transcribir el nombre de YHWH en griego no es fácil. Esto es porque ciertas letras/sonidos en hebreo no ocurren en griego. Entre éstos están las letras YOD (Y); HE (H) y VAV (W) las mismas letras que hacen el nombre en hebreo. Cuando se transcriben estas letras al griego se hacen substituciones.

       Consecuentemente, la letra hebrea YOD (Y) se transcribe en griego como IOTA (I). Así todos nuestros testigos griegos están de acuerdo que YHWH empieza por YA. La próxima letra HEY (H) es imposible escribir en griego. Algunas de las fuentes griegas han intentado transcribirlo con OMEGA (que yo he transcrito con una “w” y que se pronuncia “o” como en “no.” Orígenes ha intentado usar ETA para esta letra (Yo lo he transcrito con una “h”). ETA como tipo desciende del paleo/hebreo HE pero se pronuncia “ei.” Clemente y los Greek Papyri [los papyri griegos] están de acuerdo que la próxima vocal es “u.” Clemente da la sílaba final como “E” y el Greek Papyri tiene “hE” que está de acuerdo con una terminación hebrea de “-eh”. Así es evidente que las transcripciones griegas son consecuentes con una pronunciación hebrea de “YAHWEH.”

       Está claro cuando se examinan las distintas fuentes que la pronunciación de YHWH se puede recuperar como YAHWEH, algunas abreviada como YAHU o YAH. Esto es confirmado por los nombres yahwíticos del texto masorético, de la Peshita aramea y el texto Marashu. La verdadera pronunciación de YHWH se prserva también en transcripciones antiguas del nombre escritas en los Jeroglíficos Egipcios, en cuneiforme y griego, todos los cuales tienen vocales escritas.

       La restauración del uso del nombre de Yahweh con su correcta pronunciación es como proféticamente significativa como la restauración de la antigua secta de los Nazarenos. Tal restauración del nombre de Yahweh para su pueblo es prometido en la Escritura:

       “En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre de YHWH”  (Sofonías 3:9)

       “Por tanto, he aquí les enseñaré esta vez, les haré conocer mi mano y mi poder, y sabrán que mi nombre es YHWH.”   (Jeremías 16:21)

       “Por tanto, mi pueblo sabrá mi nombre”  (Isaías 52:6)

       Hay también gran significado profético al hecho de que el nombre ha sido preservado, en parte por excavaciones arqueológicas, como la profecía de las Escrituras:

       “Entonces serás humillada, hablarás desde la tierra, y tu habla saldrá del polvo”  (Isaías 29:4)

       “La verdad brotará de la tierra”  (Salmo 85:11)

       Estamos viviendo en tiempos maravillosos, como Yeshúa (Yahoshúa) nos dice:

             “Porque os digo que desde ahora no me veréis, hasta que digáis: Bendito el que viene en el nombre de YHWH.”  (Mateo 23:39).

CRISTIANOS Y EL NOMBRE SAGRADO

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Eruditos Cristianos hablan sobre el Nombre Sagrado

Hace muchos años tuve en mi mano, prestado, un juego de tres libros encuadernados en azul, que se titulaban Israel’s Heritage (La Herencia de Israel), publicados por dos eruditos adventistas que habían sido judíos anteriormente. Ofrecí comprarle esos libros al adventista que me los mostró pero él se negó a vendérmelos. Más tarde el mismo hombre me dijo que se había mudado de casa y que había quemado los libros. Luego escribí a la agencia publicadora, pero me informaron que ya los libros estaban fuera de circulación. Afortunadamente ya yo había traducido y conservado los siguientes párrafos que comparto ahora con ustedes, verbatim, sin añadirles ni quitarles nada:

Página 78 y 79:

«Concerniente al nombre del Creador, en la Biblia hebrea el nombre específico de Dios es Yahwéh. Sin embargo este nombre ha sido erróneamente traducido por muchos traductores ingleses como Jehovah. En el siglo ocho los eruditos hebreos judíos, llamados masoretas, añadieron los puntos vocales a la Biblia hebrea. Siendo que los judíos consideraban que el nombre de Dios, Yahwéh, era muy sagrado para pronunciarlo, los masoretas añadieron a Yahwéh (YHWH) los puntos vocálicos de Adonáy (Señor). Como resultado de esto, cuando nuestro pueblo judío, leyendo, llega al nombre de Yahwéh, no lo pronuncian, sino que en vez de pronunciarlo dicen ‘Adonáy’.»

Páginas 81 y 82 (citando el Salmo 2):

«Aquí notamos cuán claramente la Biblia establece que en este texto Yahwéh es el Padre, porque vemos a Yahwéh el Padre hablándole al Mesías y diciéndole: ‘Tú eres mi hijo, hoy te he engendrado.’

«Podemos estar seguros de que esto se refiere al Mesías. Podemos estar seguros porque la última parte del segundo versículo dice que ‘los reyes de la tierra se levantan, y los gobernantes toman consejo juntos, contra Yahwéh y contra su Mashíaj’ (Mesías). Por lo tanto, este capítulo entero trata de Yahwéh el Padre y del ‘Ungido,’ el Mesías, su Hijo.»

Página 89:

«No se necesita más que un Dios para gobernar el mundo. Hay solamente un Dios el Padre, pero el mismo hecho de que Dios tiene en sus dominios a un Mesías, que es su Hijo, llamado el Príncipe, éste es naturalmente un miembro de la casa real del universo. Por lo tanto, la palabra ‘Dios’ (Elohim) es un término genérico y como tal puede aplicarse tanto a Yahwéh, Dios el Padre, como a su Hijo, Yeshua, el Mesías.»

Página 87:

«‘Oye la instrucción, y sé sabio, y no la rechaces.’ No rechaces este mensaje, porque el Mesías es el hijo del Dios viviente Yahwéh.»

Página 192:

«Así entendemos que en el plan de salvación, Yahwéh el Padre envió a su Hijo, el Mesías Divino, en su propio nombre. Cuando el Mesías vino a esta tierra y tomó sobre sí la forma de carne humana, el Padre, Yahwéh, envió su ángel para declarar el nombre del Mesías, ‘Yeshua.’ Siendo que Yeshua  significa salvación de Yahwéh o Salvador, podemos ahora entender lo que quiso decir el Salvador cuando declaró: ‘Yo he venido  en el nombre de mi Padre,’ y lo que quiso decir el Padre cuando declaró: ‘Mi nombre está en él’.»

Página 193:

«Reconociendo los nombres hebreos distintivos del Padre y del Hijo, podemos ahora apreciar la belleza y el significado de los nombres del Creador y de su Hijo divino. Encontramos también la idea de vida autoexistente en el nombre de Dios, porque Él solamente es el Eterno, el Sempiterno.

«Ahora podemos apreciar más cabalmente las palabras del hijo cuando dijo: ‘Yahwéh me poseía en el principio de su camino, antes de sus obras de la antigüedad; fui establecida desde la eternidad, desde el principio…yo estaba con el.’ (Prov. 8:22, 23, 30).»

Exultamos, pues, con David:

«‘Bendito seas tú, oh YAHWEH, el Dios de Israel, nuestro Padre por siempre jamás. Tuya, oh YAHWEH, es la grandeza, y el poder, y la gloria, y la victoria, y la majestad… Tuyo es el reino, oh YAHWEH…Ahora, pues, Dios nuestro, te damos gracias y alabamos tu glorioso nombre.’ 1 Crónicas 29:10, 11, 13.»

«¿No podemos también nosotros unirnos en los sentimientos de uno que tuvo al Mesías en gran estima, cuando comentó lo siguiente: ‘Por tanto, Dios también lo ha exaltado, y le ha dado un nombre que está sobre todo otro nombre; para que al nombre de Yeshúa se doble toda rodilla, de las cosas que hay en el cielo, y de las cosas que hay en la tierra, y de las cosas que hay debajo de la tierra, y que toda lengua confiese que Yeshúa el Mesías es Señor, para la gloria de Yahweh el Padre,’ Filipenses 2:9-11.»

Hasta aquí las citas. Aquellos tres libros iban destinados a convencer a los judíos de que Yeshúa es el Mesías. Pero me pregunto: ¿Por qué los eruditos adventistas no enseñan estas mismas cosas a sus miembros en todas las iglesias adventistas?

— Yosef Aharoni

¿ES IMPORTANTE USAR EL NOMBRE “YAHWEH”?

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¿Por qué es Importante Usar  el Sagrado Nombre “Yahwéh”?

Por el Moréh John V. Cordaro

Prov. 22:1 dice: “Mas vale el buen nombre que las muchas riquezas…” y en Ecles. 7:1 leemos: “mejor es el buen nombre que el perfume fino….” En estos versículos se utiliza la palabra “nombre” como un sinónimo de “reputación.” La mayoría de nosotros estamos familiarizados con la monja católico romana, la Madre Teresa, que estuvo asistiendo a los necesitados de la India. Tenía un excelente nombre o reputación entre las gentes de este mundo. Ya ha fallecido, pero su buen nombre pervive. ¿Qué sucedería si los libros de historia se escribiesen de nuevo y su nombre, el de la “Madre Teresa” se eliminase y se escribiese “la monja” en su lugar? Que llegaría un momento en que su buen nombre caería en el olvido. El mundo dejaría de recordar a una persona a la que se la conoció como la “Madre Teresa” y en lugar de ello, recordaría el título genérico, que se podría aplicar a miles de monjas. Semejante cambio sería una trágica injusticia a una mujer tan grande como ella.

Semejante trágica injusticia es la que se le ha hecho al Nombre de nuestro Creador. Isa. 63:16 dice: “Pero tú eres nuestro Padre; aunque Abraham no nos conozca e Israel no nos reconozca, tú, oh Yahwéh, eres nuestro Padre. Desde la eternidad tu nombre es Redentor Nuestro (Yahwéh).” No hubo nunca un tiempo en el que “Yahwéh” no existiese. Después reveló su nombre a Adán, a Eva y a todos los grandes patriarcas. Reveló Su deseo respecto a Su Nombre en Exo. 9:16: “pero por esto mismo te he dejado con vida, para mostrarte mi poder y para dar a conocer mi nombre en toda la tierra.” Yahwéh quería que el mundo entero, no solamente Su pueblo Israel, conociese Su Nombre y lo declarase, debiendo proclamarlo de boca en boca, de la misma manera que nosotros trasmitimos las buenas nuevas de la salvación en la actualidad.

¿Pero qué sucedió? Durante el curso del tiempo el libro de historia más importante del mundo fue escrito de nuevo, eliminando el nombre de Yahwéh, y sustituyendo y poniendo en su lugar nombres genéricos (como kurios, el SEÑOR, DIOS). Como resultado de ello, el mundo ya no declara Su Nombre de boca en boca. Ya no reconocen al Creador de los cielos y la tierra, el Poderoso de Exodo, etc. etc. por Su Nombre eterno que es “Yahwéh.” En lugar de ello, profesan honrar y recordarle por los títulos que se pueden aplicar a muchos (1 Cor. 8:5), habiendo olvidado Su Nombre (Salmos 44:20, 21).

Yahwéh está actualmente obrando en los corazones de los hombres y de las mujeres de todo el mundo al ir él mismo restaurando Su Nombre y haciendo que salga de sus bocas. Leemos en Jer. 16:21: “Por tanto, he aquí yo les hago conocer; esta vez sí, les haré conocer mi poder y mi fortaleza. Y sabrán que mi nombre es Yahwéh. Es el propio Yahwéh el que está haciendo que las gentes, durante estos días de los últimos tiempos, sepan que Su Nombre es “Yahwéh.” Leemos una vez mas en Eze. 39:7: “Daré a conocer mi santo Nombre en medio de mi pueblo Israel, y nunca más permitiré que mi santo nombre sea profanado. Y sabrán las naciones que yo soy Yahwéh, el Santo de Israel.” Una de las maneras de corromper el Nombre de Yahwéh es sustituyéndolo por nombres y títulos falsos en su lugar. Eso hace que Su Nombre sea todo lo contrario de “santo” (algo apartado). El Nombre se convierte, entonces, en algo que carece totalmente de valor y significado.

Este sustituir el error por la verdad es una transgresión del mandato explícito de Yahwéh de no añadir ni eliminar nada de Su Palabra. Deut. 4:2 y Prov. 30:5,6 dice: “No añadáis a las palabras que yo os mando, ni quitéis de ellas, de modo que guardéis los mandamientos de Yahwéh vuestro Elohim, que yo os mando” y “Probada es toda palabra de Elohim; él es escudo a los que en él se refugian. No añadas a sus palabras no sea que te reprenda y seas hallado mentiroso.” El eliminar el Tetragrámaton YHWH de un texto es eliminarlo de Su Palabra. El sustituir “SEÑOR” o “DIOS”, “kurios”, “Adonai” etc. etc. en su lugar es añadir a Su Palabra y es pecado y los Creyentes no deben vivir en pecado, sino que hemos de adorarle en verdad, no en error.

El eliminar el Nombre de Yahwéh ha dado pie a crear confusión respecto a ciertos pasajes de las Escrituras. Por ejemplo, el Salmo 110:1 dice: “YAHWÉH dijo a mi Señor: ‘Siéntate a mi diestra hasta que ponga a tus enemigos por estrado de tus pies.” El primer Yahwéh (Señor) se refiere al Tetragrámaton YHWH, el Nombre del Padre Celestial. El segundo “Señor” es el “adón” hebreo y es una referencia al Mesías. Si no entendemos que “SEÑOR” todo con mayúsculas, es una sustitución del Nombre, resulta difícil discernir la diferencia que existe en las identidades de que se habla aquí. Hechos 2:21 dice: “Y sucederá que todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo.” Puesto que el título se aplica a Yahwéh y a su Hijo Yahshua, una lectura superficial de este versículo puede hacer que creamos que se refiere a Yahshua, sin embargo esta es una cita de Joel 2:32 en la que se usa “Yahwéh” en el texto hebreo, en lugar de seguir la costumbre del Antiguo Testamento, en lugar de poner “Señor” y es una referencia al Padre de Yahshua. De haber seguido los traductores la costumbre de usar todo en mayúsculas (SEÑOR) resultaría un poco más fácil saber a quién se está refiriendo, pero han optado por no aplicar la reverencia, que ha sido mal dirigida, al Nombre en el Nuevo Testamento.

Cuando el Todopoderoso envió a Moisés a liberar al pueblo de Israel de Egipto le dijo: “Así dirás a los hijos de Israel, Yahwéh, Elohím de vuestros padres, el Elohim de Abraham, el Elohím de Isaac y el Elohím de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi Nombre para siempre; este será el nombre con que seré recordado de generación en generación.” (Exo. 3:15) “Yahwéh” era el Nombre que Israel debía conocer y mediante el cual recordar al Todopoderoso. Como no había ningún otro ser, hombre o deidad, que llevase ese Nombre en el universo, resultaría de gran valor y sería conciso a la hora de reconocer a quién debían adorar. ¿Se identifica “el SEÑOR” con Yahwéh? “Baal” quiere decir “señor” en hebreo. Si yo digo: “adoro al Señor”, ¿a quién me estoy refiriendo: a Yahshua, a Baal, a Yahwéh o al Señor Krisna? Pero si digo “adoro a Yahwéh” no hay duda alguna a quién estoy alabando. Este Nombre, que era un recordatorio, habría de durar para siempre (Salmos 135:13) por muchos esfuerzos que realicen el hombre y Satanás por ocultarlo o destruirlo. Aquellos que se acuerdan de Su Nombre tendrán sus nombres escritos en el “libro especial memorial” (Mal. 3:16).

El Nombre de Yahwéh es tan importante que se usa como un sello para proteger a los siervos de Yahwéh. En Apo. 7:3 vemos a los 144,000 recibiendo la marca en sus frentes. Apo. 14:1 revela que la marca es el Nombre del Padre Celestial escrito en sus frentes. Estoy convencido de que esto es simbólico del conocimiento y del llamamiento, mediante el uso diario del Nombre “Yahwéh.” Sin ese sello los 144,000 lo que recibirían serían los juicios de la trompeta, de la misma manera que les sucederá a los malvados (Apo. 9:4). Los que venzan también tendrán el Nombre del Padre escrito en sus frentes (Apo. 3:12; 22:4).

El Nombre de Yahwéh aparece mas de 6,800 veces en el Antiguo Testamento hebreo. Pienso que fue inspirado para que se escribiese por dos motivos: 1) Para identificar al Creador y Elohim de Israel y 2) para que los que leen las Escrituras vocalizasen el Nombre. Con la eliminación del Nombre ninguna de estas dos razones puede convertirse en una realidad. La aparición del Tetragrámaton en el texto hebreo se convierte, entonces, en algo innecesario. El hombre ha exaltado su propia voluntad por encima de la del Todopoderoso, sus tradiciones por encima de los mandamientos de Yahwéh, y ha sustituido palabras que él mismo ha escogido (palabras, por cierto, que ni traducen ni transliteran el Tetragrámaton).

El Salmo 68:4 es uno de los 613 mandamientos positivos que se encuentran en las Escrituras, que dice: “¡Cantad a Elohim! ¡Cantad salmos a su Nombre! ¡Preparad camino al que cabalga sobre las nubes! ¡YAH es su Nombre, ¡Alegraos delante de El!” No sólo es que hemos de honrarle llamándole por Su Nombre, sino que hemos de exaltarle, alabarle, amarle, reverenciarle, santificarle, declararle, magnificarle, conocerle y caminar en el Nombre de Yahwéh (Isa. 12:4; Salmos 113:1; Isa. 56:6; Mat. 6:9; Isa. 29:23; Juan 17:26; 2 Sam. 7:26; Jer. 16:21; Mal. 4:5).

Y para terminar, por favor tenga en cuenta el tema de impartir la bendición sobre las personas. En Núm. 6:22-27 leemos: “Y Yahwéh habló a Moisés diciendo: ‘Habla a Aarón y a sus hijos, y diles que así bendeciréis a los hijos de Israel. Decidles: Yahwéh te bendiga y te guarde, Yahwéh haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia. Yahwéh levante hacia ti Su rostro y ponga en ti paz. Así invocarán mi Nombre sobre los hijos de Israel y los bendeciré.” No sólo es que este mandamiento del Todopoderoso nos enseña cómo impartir bendiciones a otros, sino que reconoce a Quién estamos pidiendo esa bendición pero, lo que es más importante todavía, el versículo 27 nos enseña que el Nombre de Yahwéh debe “colocarse sobre” el que la reciba. Esto se lleva a cabo imponiendo las manos y pronunciando o invocando el Nombre Sagrado de “Yahwéh.” Cuando se sigue este procedimiento en obediencia a las instrucciones que nos ha dado Yahwéh, El actuará favorablemente respecto a nuestra petición y bendecirá efectivamente al que la recibe.

La doctrina relacionada con el Nombre Sagrado es una de las enseñanzas más importantes que se encuentra en las Escrituras, si no LA más importante. El tomarse a la ligera el Nombre de Yahwéh es una grave equivocación y el rechazarlo, prefiriendo usar títulos y nombres falso es despreciar su importancia y considerarlo como algo vano (que no sirve para nada, como algo vacío y carente de valor).

Si está usted invocando a su Padre Celestial haciendo uso de los títulos inventados por el hombre, le aconsejo que piense en oración y detenidamente lo que acaba de leer. El Nombre Sagrado puede ser fácilmente restablecido y volver a ser pronunciado por sus labios si permite usted al Espíritu Santo guiarle a esta gran verdad.